domingo, 21 de septiembre de 2008

Lo que MadMen nos enseña sobre la nueva publicidad

A quien no conozca la nueva (no tan nueva) creación del padre de "Los Sopranos", le comento que Matthew Weiner, otra vez, nos entrega una serie atrapante. Y así como uno no debía ser un mafioso para disfrutar las desventuras de Tony Soprano, tampoco necesita trabajar en una agencia de publicidad para disfrutar de esta nueva entrega.

El nombre de la serie es un juego de palabras, donde mad men significa lo obvio, pero a su vez es una palabra compuesta por "Madison" (el nombre de la avenida donde se establecieron las grandes firmas de publicidad en New York) y "Men", hombres (industria machista, sí).

Pero más que hablar de la serie, que es mucho más divertida si la miran, quiero comentar algo que ocurrió en su contexto:

Al inicio de la segunda temporada, BMW compró la exclusividad de la emisión del primer episodio. De esta manera, le dio a la audiencia el disfrute de un episodio completo sin comerciales. O casi.

El acuerdo le daba derecho a BMW a colocar un spot de 60" al inicio del capítulo, de tal manera que éste no pudiera ser omitido por los nuevos grabadores digitales, estilo TiVo.

Esto, comparado con los normales 20 minutos de tanda publicitaria, por programa de una hora, es un oasis de entretenimiento puro para el espectador. Y al mismo tiempo, coloca al anunciante en un oasis paralelo en el cual no existen otros anunciantes compitiendo por la atención de la audiencia.

Ahora, aquí es donde se pone aún más interesante:
BMW no solamente realizó la mencionada compra de medios, sino que además produjo un comercial a medida para dicha emisión. El mismo, consistía en una especie de entrevista documental con Martin Puris, co-fundador de Amiratis & Puris, y creador del slogan "Ultimate driving machine".

De esta manera, BMW colocó un comercial que, de alguna manera, le daba a la audiencia algo parecido a lo que ésta busca en el show: los entretelones de la publicidad. El comercial les permitía conocer a un verdadero Don Draper, en la piel de Puris.

Es una nueva experiencia propuesta por AMC, la cadena que emite la exitosa serie, que debe ser aplaudida (y lo ha sido, en los blogs de gente que hasta "agradeció" la manera customizada de BMW de entrometerse en sus hogares), por su innovación, y por entregar beneficios tanto al espectador, como al anunciante, y a ellos mismos (el costo era cuatro veces superior al de una compra tradicional).

De esta manera, BMW se aseguró recordación con una sola emisión, beneficiado no sólo por su creatividad, sino por el contexto, al no estar rodeado de otros comerciales.

Después de todo, que la gente quiera saber de publicidad, no quiere decir que quiera verla.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cuando 4x2 divide

Un posible inconveniente futuro para los consumidores, es uno de los mayores problemas actuales de los fabricantes líderes de la industria de multiprocesadores, Intel y AMD.
Y de gigantes como Microsoft y Apple.

Trabajé para Intel y Hewlett-Packard, como Director de Cuentas de McCann Erickson, durante los años 2004 y 2005, así que fui uno de los primeros en gratamente sorprenderse al saber que comenzarían a producirse procesadores de doble núcleo. Los productores nos dijeron entonces que era como tener una computadora con dos cerebros. Y realmente, una vez en el mercardo, el nuevo producto probó ser realmente poderoso y eficiente.

Como en casi todos los temas concernientes a nuevas tecnologías, las mejoras suelen darse por duplicación. Recuerdo el amanecer de las computadoras personales: chips de 16k; luego 32k; 64K (ahh... la Commodore); 128k; y así.
De la misma manera, una vez que se llegó al máximo potencial que se le podía extraer a un chip, se planificó indefectiblemente la evolución de los micro-procesadores: de núcleo simple; doble núcleo (es el período actual en computadoras personales); y la planificación hasta el año 2010 es llegar a 8 núcleos por procesador. O lo era.

¿Qué parece haber salido mal en el medio de tanta evolución?

Bueno, voy a tratar de explicarlo claramente, en el lenguaje simple de aquéllos que no somos ingenieros:

Básicamente, de lo que estamos hablando es de un solo chip, con varios núcleos que pueden realizar distintas tareas al mismo tiempo. A más núcleos, mayor cantidad de tareas realizables, ¿correcto?
No.

Porque para que esto pueda ocurrir, el software debe estar escrito de tal manera que permita a los distintos núcleos trabajar sobre distintas partes del mismo, sin perturbar el correcto y fluido funcionamiento del sistema.

A medida que Intel ha ido mejorando la potencia de sus chips (menciono a Intel porque desde la "imagen de marca" que se me ha formado a lo largo de los años, es quien ha ido impulsando la tecnología hacia adelante), sus ingenieros han ido trabajando junto a los desarrolladores de software, para que estos últimos lograran escribir programas que exprimieran las posibilidades de la nueva tecnología. De hecho, aquí en Argentina (Córdoba), Intel inauguró en 2006 una planta para desarrollo de software, que en parte tiene este fin.

Pero digamos que, esta vez, como los procesadores, la cosa ha ido demasiado rápido y, ni siquiera los ingenieros de Intel y AMD están logrando que los desarrolladores de software puedan adaptarse a las virtudes de la tecnología por venir.

Comparemos complejidades:
La programación linear (para un solo núcleo) es la que todos los escritores de software manejan. Pero ésta, comparada a la programación en paralelo (múltiples núcleos) es infinitamente más simple.

La programación linear, como bien lo describe Michael V. Copeland (columnista de Business Week y principal fuente de este post), equivale a tener a una mujer embarazada por nueve meses, para tener un bebé.
Mientras que la programación en paralelo, equivale a tener a 9 mujeres embarazadas durante un mismo mes, para tener un solo bebé.
Es decir, cada una debería estar embarazada de una etapa distinta del proceso de gestación.

Suena complicado. Y lo es.

De esta manera los programadores deberían entender cómo "partir" el software de tal manera que cada núcleo maneje una parte a la vez, retrocediendo y avanzando sincronizadamente según se requiera, y de la manera más eficiente posible.

Conociendo a la gente de Intel, no tengo dudas de que el problema se solucionará de aquí a un tiempo, pero mientras tanto, recordemos que más importante que tener el poder, es saber controlarlo.
Cosa que el software actual, y futuro a corto plazo, no podrá hacer.

No lo digo yo, lo dicen:
Craig Mundie (director de de estrategia y desarrollo, Microsoft),
Kunle Olukotun (científico del laboratorio de Stanford),
Sean Moloney (VP de marketing y ventas, Intel),
Neal Robison (director de relaciones con los programadores, AMD),

Para tener en cuenta. Después de todo, estás leyendo esto en una computadora.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Incomodar al status quo

Bernard Shaw:
"El hombre razonable sabe adaptarse al mundo. El hombre no razonable logra que el mundo se adapte a él.
El progreso, depende del hombre no razonable."