A quien no conozca la nueva (no tan nueva) creación del padre de "Los Sopranos", le comento que Matthew Weiner, otra vez, nos entrega una serie atrapante. Y así como uno no debía ser un mafioso para disfrutar las desventuras de Tony Soprano, tampoco necesita trabajar en una agencia de publicidad para disfrutar de esta nueva entrega.El nombre de la serie es un juego de palabras, donde mad men significa lo obvio, pero a su vez es una palabra compuesta por "Madison" (el nombre de la avenida donde se establecieron las grandes firmas de publicidad en New York) y "Men", hombres (industria machista, sí).
Pero más que hablar de la serie, que es mucho más divertida si la miran, quiero comentar algo que ocurrió en su contexto:
Al inicio de la segunda temporada, BMW compró la exclusividad de la emisión del primer episodio. De esta manera, le dio a la audiencia el disfrute de un episodio completo sin comerciales. O casi.
El acuerdo le daba derecho a BMW a colocar un spot de 60" al inicio del capítulo, de tal manera que éste no pudiera ser omitido por los nuevos grabadores digitales, estilo TiVo.
Esto, comparado con los normales 20 minutos de tanda publicitaria, por programa de una hora, es un oasis de entretenimiento puro para el espectador. Y al mismo tiempo, coloca al anunciante en un oasis paralelo en el cual no existen otros anunciantes compitiendo por la atención de la audiencia.
Ahora, aquí es donde se pone aún más interesante:
BMW no solamente realizó la mencionada compra de medios, sino que además produjo un comercial a medida para dicha emisión. El mismo, consistía en una especie de entrevista documental con Martin Puris, co-fundador de Amiratis & Puris, y creador del slogan "Ultimate driving machine".
De esta manera, BMW colocó un comercial que, de alguna manera, le daba a la audiencia algo parecido a lo que ésta busca en el show: los entretelones de la publicidad. El comercial les permitía conocer a un verdadero Don Draper, en la piel de Puris.
Es una nueva experiencia propuesta por AMC, la cadena que emite la exitosa serie, que debe ser aplaudida (y lo ha sido, en los blogs de gente que hasta "agradeció" la manera customizada de BMW de entrometerse en sus hogares), por su innovación, y por entregar beneficios tanto al espectador, como al anunciante, y a ellos mismos (el costo era cuatro veces superior al de una compra tradicional).
De esta manera, BMW se aseguró recordación con una sola emisión, beneficiado no sólo por su creatividad, sino por el contexto, al no estar rodeado de otros comerciales.
Después de todo, que la gente quiera saber de publicidad, no quiere decir que quiera verla.


