jueves, 31 de diciembre de 2009

Año Nuevo

Un año termina y otro comienza.
Para muchos, es un momento de balances.
Pero esos muchos no son tantos. No, si consideramos que sólo el 20% de la población mundial celebra el 1 de Enero como el inicio de un nuevo año.

Luego de pensar en esta minoría que somos, la fragmenté en dos realidades: el año nuevo austral, y el año nuevo septentrional.
El primero es el que me toca disfrutar. Y creo que, como a todos los que nacimos y vivimos en el hemisferio Sur, la proximidad del año nuevo significa, además, otras cosas: el final de las clases, la llegada del verano, las vacaciones.
Las vacaciones, que nos permiten realmente cerrar una etapa para, luego, abrir algo nuevo con energías también renovadas.
Es necesario cerrar, para poder volver a abrir. Abrirse.

En cambio, en el norte, todo es al revés. El período escolar empieza y termina a mitad de año. Los fines y los comienzos no coinciden. El fin de año llega junto con el frío. Cuando comienza el año, las vacaciones aún se encuentran lejos. Lejísimos.
¿Podrán cerrar? ¿Podrán reabrir?
¿Cómo será que el año te reciba con frío? Con proyectos a mitad de camino…

Es como si el hemisferio Sur acompañase al calendario de manera natural, y el Norte estuviese patas arriba.
¿Será que lo siento así porque soy de aquí?

1 comentario:

Anónimo dijo...

wow, no lo habia pensado de esa forma. soy chilena, y vivo en miami hace 2 anios, y ahora que leo esto puedo decir que es asi. si bien la parte del clima no me toca, si es cierto que no es tan marcado el corte del anio. es raro, al mnenos para mi.
saludos