Suelo viajar muy seguido a México por trabajo. Y dentro de sus fronteras, también me toca hacer varios vuelos.El año pasado, en uno de esos vuelos internos entre el DF y Monterrey, ocurrió algo que me haría viajar bastante incómodo la siguiente hora, y que haría que Aeroméxico deje de vender una buena cantidad de pasajes.
La historia fue así:
Ya en la manga de abordaje, a punto de ingresar al avión, uno puede ver a la tripulación a través de las ventanillas de la cabina. Eso hice, y lo que vi fue a quien parecía ser el comandate (y no importa si no lo era, porque para mí "era el comandante") sirviéndose un vaso de bebida alcohólica de alto grado. La verdad, me quedé paralizado. Supongo que si no se puede conducir un auto con alcohol en la sangre, mucho menos una nave muchísimo más compleja y con la preciada carga de muchas vidas humanas. No supe qué hacer, me sentí indefenso. Lo único que hice fue sentarme en mi asiento, y atribuir cada instante de turbulencia a cada mililitro de alcohol ingerido por "el tripulante".
De los más de 30 vuelos que realicé desde entonces en los que podría haber elegido Aeroméxico, mi pedido fue exactamente el opuesto: Mexicana, American, cualquiera, pero no Aeroméxico.
No hay campaña publicitaria que pueda hacerme cambiar de parecer.
Y encima, estoy escribiendo un blog.

3 comentarios:
Pobre el comandante. Quizas era su primer vuelo y estaba nervioso..
Que tipo exigente :)
Yo no compro nunca en aerolineas, son malisimos en todo, realmente tienen consistencia en eso.
Ni me interesan sus millas.
En ese tipo de cosas, no hay campaña que enmiende los errores cometidos. Hay marcas que se venden (o quiebran) por sus propios actos.
Qué arriesgado lo tuyo al decidir subirte igual sabiendo eso je!
Yo seguramente me habría quedado en el aeropuerto esperando hasta nuevo aviso (y esto me recuerda la pelicula "La Terminal" con Tom Hanks je).
Y sí, es cierto. En casos así, no hay campaña publicitaria que contrarreste el efecto de lo comprobado en la experiencia.
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