martes, 26 de agosto de 2008

Cambio 1 y Cambio 2

A propósito de mi entrada anterior, recordé una frase que alguna vez escuché y que me gusta utilizar:
"...voy cambiar, voy a cambiar, voy a cambiar...
y se cambió de asiento en el Titanic."
A qué nos lleva esto. Hay un libro muy interesante que leí en el año 2001:
"Cambio (Biblioteca de Psicología)", de Paul Watzlawick y John H. Weakland.
Es un libro lleno de estudios interesantes realizados por los autores, que se vuelven más interesantes al no ser uno psicólogo.

Si pudiera resumir qué es lo que me quedó de su lectura, es que básicamente debemos comprender cuándo una situación requiere de un Cambio 1, y cuándo de un Cambio 2. Para reconocerlos, el ejemplo más claro que puedo encontrar es el siguiente:
estoy teniendo una pesadilla, en ella alguien me persigue. Ante una persecución, lo que uno pretende hacer es correr más rápido que su perseguidor (Cambio 1). Pero la real solución en el caso de la pesadilla, es despertarse (Cambio 2).

Básicamente, el Cambio 1 trabaja sobre las variantes de la dimensión en la cual nos encontramos, y el Cambio 2 nos lleva a otra dimensión, donde las reglas de la situación original ya no aplican. Y sus peligros tampoco.

Relacionándolo con la entrada anterior: los jefes no necesitan hacer que sus empleados trabajen más duro, o seguir sumando empleados. Lo que necesitan, es revisar las políticas y los sistemas que los han llevado a la situación actual, y trabajar sobre éstas para generar una nueva realidad, donde el esfuerzo de sus empleados encuentre un lugar de impacto positivo.

Más vs. Mejor

A menudo, cuando algo parece estar funcionando mal en el trabajo, se les pide a los empleados más esfuerzo. O hasta, raramente, se toma más gente.
La verdad es que en la mayoría de las agencias de publicidad, los empleados dan todo lo humanamente posible para que los objetivos se alcancen. Realizan tareas que por contrato no les corresponden, hacen extraordinarias horas-extra no remuneradas, y una larguísima lista de etcéteras.
Nunca vi una huelga de empleados de publicidad.
Me hace pensar que muchas de estas veces, las planas superiores:
  1. Olvidaron lo que es ser soldado dentro de una agencia.
  2. No se permiten ver que el problema está en su trabajo, y no en el de su gente.
Con respecto a este segundo punto, en general lo que funciona mal es el liderazgo. La marcación del camino a seguir: todo camino es erróneo para quien no sabe adónde quiere llegar.
En estos casos, lo que está fallando no es la cantidad de energía puesta en las tareas, sino la manera en que ésta se está aprovechando, como un boxeador que tira sus mejores golpes contra los guantes de su rival. El problema no son los brazos, o los puños. El problema está en la cabeza que no logra apuntar los envíos correctamente.

Así, con esta falta de liderazgo claro, las agencias terminan aplicando más energía como un hamster dentro de su rueda, que no importa cuán veloz vaya, al único lugar que llega rápido es al cansancio.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Un trainee vs la mediocridad

Ya seas un trainee o un asistente, incluso un ejecutivo en una agencia de publicidad, corrés el riesgo de estar bajo el comando de alguien mediocre. Debajo de alguien que por algún motivo no quiere que crezcas o, quizás sin intención, no sabe darte el lugar para que eso ocurra.

¿Qué hacer?
¿Ir a hablar con el jefe de nuestro jefe para decirle "mi jefe no me deja crecer"?
Lo he visto ocurrir, nada bueno viene después de eso.

Sin embargo, las agencias de publicidad tienen una salida a este problema. Todas las agencias.

La mejor oportunidad que uno puede crearse es aquella que nadie más desea. Y en las agencias ese momento se denomina Pitch (cuando se compite con otras agencias por un nuevo cliente que ha puesto su cuenta en revisión). Ciertamente más del 90% de la gente que trabaja en publicidad tiene ya demasiado trabajo como para desear tener aún más, y que éste no represente más dinero en la cuenta personal a fin de mes.
Cuando asoma la posibilidad de un concurso de agencias, es casi como cuando en las películas de guerra alguien dice "soldados, tenemos una misión terrible delante nuestro, muchos de los que vayan, no volverán. Quienes estén dispuestos a servir a la patria, den un paso al frente."

Lo bueno es que, en publicidad, no arriesgamos la vida. Bueno, no toda, sino una porción más grande de horas.

En el caso particular de la lucha contra la mediocridad de algún jefe, el Pitch es la oportunidad no sólo de trabajar en un equipo aparte, conformado especialmente para intentar ganar el nuevo negocio, sino que además es la gran oportunidad de trabajar codo a codo con los directivos de la empresa, los peces gordos: el Director General Creativo, el Director de Planning, etc. Es la posibilidad de que otras personas puedan juzgar nuestra capacidad, nuestro trabajo, sin el filtro de la opinión que nuestro jefe aporta. Es el momento en que podemos trabajar con "el jefe del jefe" sin ofender a este último. Por sobre todas las cosas, es el momento de brillar ante los ojos correctos.

Y si lo hacemos bien, es probable que alguien le toque el hombro a nuestro jefe y le diga: "ey, nunca me hablaste de este chico". O mejor: "¿este es el chico que no quisiste recomendar cuando surgió la posibilidad de un ascenso?"

En los pequeños detalles

Suelo viajar muy seguido a México por trabajo. Y dentro de sus fronteras, también me toca hacer varios vuelos.

El año pasado, en uno de esos vuelos internos entre el DF y Monterrey, ocurrió algo que me haría viajar bastante incómodo la siguiente hora, y que haría que Aeroméxico deje de vender una buena cantidad de pasajes.

La historia fue así:
Ya en la manga de abordaje, a punto de ingresar al avión, uno puede ver a la tripulación a través de las ventanillas de la cabina. Eso hice, y lo que vi fue a quien parecía ser el comandate (y no importa si no lo era, porque para mí "era el comandante") sirviéndose un vaso de bebida alcohólica de alto grado. La verdad, me quedé paralizado. Supongo que si no se puede conducir un auto con alcohol en la sangre, mucho menos una nave muchísimo más compleja y con la preciada carga de muchas vidas humanas. No supe qué hacer, me sentí indefenso. Lo único que hice fue sentarme en mi asiento, y atribuir cada instante de turbulencia a cada mililitro de alcohol ingerido por "el tripulante".

De los más de 30 vuelos que realicé desde entonces en los que podría haber elegido Aeroméxico, mi pedido fue exactamente el opuesto: Mexicana, American, cualquiera, pero no Aeroméxico.

No hay campaña publicitaria que pueda hacerme cambiar de parecer.
Y encima, estoy escribiendo un blog.

domingo, 3 de agosto de 2008

Días cargados

Lamento no estar pudiendo postear durante estos días, pero en la agencia tenemos esta semana la presentación de estrategias anuales para 4 marcas distintas del mercado mexicano.
Seguramente en unos días estaré más libre y vuelva al ruedo.

Mientras tanto, si no leíste mis posts anteriores, te invito a hacerlo y comentar.
También te recomiendo visitar TED Talks, y disfrutar las conferencias en audio y video que ahí se encuentran disponibles.